11 de febrero de 2012

SUMMERTIME SADNESS


«So, why is my heart broke?»
Million Dollar Man, (Lana del Rey)


La tristeza del verano me hace coger de nuevo la botella de whisky y volver a pensar en los días en que tú, chico malo, estuviste a mi lado. Esos días en los que no tenía reparo en enfundarme un vestido rojo para los diez minutos que tardabas en apagar la colilla, tomar el último sorbo y dejarme en sujetador.
Éramos animales, carnaza de jaula y espectadores, incapaces de controlar la necesidad de devorarnos y pertenecernos el uno al otro. Siempre decías que yo era una leona, que rugía con la risa y con el llanto y que mis rugidos eran tormenta varias millas hacia el Este. Y yo te creía y te ahogaba en mi melena y me ahogaba yo también con tus palabras, con tu voz, con la saliva de tu lengua viperina.
Lo cierto es que tardé bastante tiempo en notar el regusto del cianuro en el paladar y, cuando lo noté, preferí seguir siendo la tonta que había estado siendo todo el tiempo. Me calcé los tacones todas las veces que me permitiste caminar a tu lado, pinté mis labios, desnudé mi alma. Me aproveché de los segundos de ventaja que me habías otorgado. Rugí, chico malo, rugí como una leona para ti y me prometí no dejar de rugir una vez tú hicieras las maletas. Y las hiciste.
No te culpé, yo sabía que algo tan bueno no podía serlo de ese modo, que los chicos malos no dejan de ser malos por nadie. Acabé creyéndome afortunada por haber dormido entre tus brazos y haber sido una de tus víctimas (apuesto a que no todas podían conseguirlo).
Pero mis rugidos ya no son lo que eran, el chico malo ahora se reiría de mí. Ahora vierto mis alaridos de conejillo en las botellas de Martini y mantengo mis labios cerrados al público con el carmín más caro. Te imagino constantemente en alguna habitación de hotel con cualquier fulana mientras jodo con la tristeza del verano. Pero... en el fondo me alegra que no hayan leonas en tu zoo.