16 de julio de 2012

TORMENTAS DE VERANO

Esto es lo que somos ahora: un número de cuatro dígitos, un parón en el tiempo, un subrayado en el calendario, un post-it en la nevera sin adhesivo. Esto es en lo que hemos devenido con el paso de los años: una mirada apartada, el recuerdo de un verano frío, todas las fotografías veladas. El sonido de las olas rompiendo contra el acantilado, una risa lejana, el sol que no nos daña. Las palabras afiladas cortando el viento furioso, saltando al vacío sin decir nada. La madrugada desteñida y húmeda girando en la lavadora. Venecia inundada de lágrimas. Septiembre a la vuelta de la esquina, avecinando nubarrones y nosotros aún en pijama. El traqueteo del tren que se marcha sin nosotros, un par de lluvias ácidas en agosto.

—¿Y luego qué?, preguntas indeciso.

El cataclismo: Bonnie y Clyde tiroteados al Norte de Luisiana, con el cigarrillo todavía a medias, mientras el verano atónito sigue su curso... conteniendo las ganas de tronar.